19 cosas que aprendí en mi primer viaje a Asia

¿¿Por fin te has decidido a a emprender tu primer viaje a Asia?? ¡¡Enhorabuena!! Es una decisión de la que no te vas a arrepentir.

La primera vez en Asia (sudeste asiático en mi caso, para ser más exactos) es una de esas experiencias que se queda en el recuerdo para siempre. La cultura, los paisajes, la gente, el clima, la comida… todo diferente e impactante.

Si quieres tener una aventura al 100% deja de leer aquí (ojo, aviso “spoiler”) pero, si quieres ir con un poquito de ventaja para adaptarte nada más llegar, echa antes un ojo a estos consejos basados en hechos reales:

1. Olvida todo lo que sepas de seguridad vial

 

Tal cual, olvídalo TODO.

A veces verás semáforos,  pasos de cebra, carriles delimitados…  ignóralo todo porque son sólo orientativos. Puede que alguna vez te encuentres con algún cinturón de seguridad (rara vez), pero esto sí que deberás ignorarlo porque son sólo decorativos (vamos, que el 99,9% de las veces no funcionan).

Pero vamos más allá, vamos a lo arriesgado. Si tu objetivo es cruzar la calle y no morir en el intento, sólo necesitas tener decisión y seguir estos consejos paso a paso:

1. Mira fijamente a tu objetivo (*el otro lado de la calle).

2. Empieza a caminar con paso firme, ligero y ritmo constante.  ( ¡¡Muy importante el ritmo constante!! Y, sobre todo, ¡¡ NO DUDES NI UN SEGUNDO !! )

3. Continúa caminando (recuerda el ritmo y la decisión) y deja que te esquiven los coches, los tuk tuk, las bicis o cualquier otro artilugio rodante.

4. Si eres creyente, reza mientras cruzas. Si no lo eres, puede ser un buen momento para replanteártelo.

 

Y hasta aquí las nociones básicas de Seguridad Vial en Asia.

 

2. No te estreses y adáptate a su ritmo

 

Relájate, estás en Asia, aquí el tiempo fluye de otra manera.

Puede que tengas prisa en sacar un ticket, hacer un check-in, coger un avión/bus/tren, hacer algún tipo de reclamación… bueno, ¿has oido hablar del famoso “ritmo caribeño”? Pues al parecer es primo-hermano del “ritmo asiático“.

Lo dicho, relájate…¡¡que estás de vacaciones!!

 

3. Si te dicen que “pica un poco” ten por seguro que te va a arder la lengua

 

Conversación típica entre un asiático y un extranjero, cualquier día, en cualquier lugar de Asia:

      Extranjero:    “Spicy?”

      Asiático:  “No, just a little bit spicy”

      Extranjero:   “Perfect! Give me two, please”

¡¡ Hala !! Ya te la han “colao”. No es que lo hagan con maldad (bueno… alguno al que le apetezca echarse unas risas a tu costa igual sí…), es que allí tienen un concepto muy diferente de lo que es picante. La comida está buenísima, pero vete aceptando al picante como animal de compañía, porque siempre estará presente.

* Sabio consejo –> Si quieres que te deje de picar la boca no bebas agua, bebe batido o yogurt. ¡¡De nada!!

 

4. Va a llover, sea o no sea época de monzón.

 

Todos queremos que haga buen tiempo durante nuestras vacaciones para poder disfrutar al máximo. Para ello, planificas tu viaje, lo estudias, preguntas a conocidos, lo analizas, te informas…

“¿Dónde vamos?  ¿Cuál es el mejor destino para ir en estos meses? Yo no voy a fallar, porque yo soy más listo que nadie y hoy en día en Internet encuentras todo. Miraremos foros, miraremos blogs, miraremos webs, miraremos….”

Siento ser yo quien te diga esto, pero te informo que en el trópico llueve todo el año. Punto. ¡¡Haber puesto más atención cuando te lo explicaron en el cole!!

 

5. Échate crema aunque esté nublado… ¡¡échatela!!

 

Este punto es muy importante, te lo digo yo y te lo dice la ridícula marca de las sandalias que se me quedó en los pies durante semanas tras un día nublado…

El sol abrasa, pero no te confíes cuando está nublado, es una trampa… ¡¡te quemas más!!

 

 6. La sonrisa es el idioma universal

 

Vayas donde vayas te vas a encontrar una sonrisa, así que, ¡ sonríe ! Ojo, hay gente borde y estúpida también (como en todos lados), pero, en su gran mayoría, la gente lleva la sonrisa por bandera.

Y es en ese momento cuando te haces la siguiente pregunta: “¿Por qué esta gente que no tiene ni la mitad de cosas/facilidades que tengo yo está siempre mucho más feliz de lo que suelo estar yo en mi día a día?”.

Ale, ahí os dejo reflexionando.

 

7. Tu “Spanglish” es suficiente para sobrevivir

 

¿Tienes un nivelazo de Cambridge? Que suerte la tuya, no sabes como te envidio 🙁 , pero ten por seguro que el inglés nivel Tarzán muchas veces es la mejor opción para entenderte por allí.

A no ser que tengas muy buena pronunciación, no intentes impresionar a tu compañer@ de viaje utilizando palabras poco comunes ni tampoco frases muy elaboradas porque vas a quedar fatal. Ten en cuenta que la pronunciación asiática es muy diferente y el nivel de inglés bastante bajo, así que difícilmente te entenderán si enredas demasiado la conversación.

Lo dicho, frases cortas, directas y sencillas. Y recuerda, siempre sonriendo 😀

8. Lávate los pies todo lo que quieras, pero siempre estarán sucios

 

Qué chulos los templos, ¿verdad? Los hindúes… los budistas…. muy chulos.

Y qué chulo tener que descalzarse para entrar en ellos, ¿verdad? El grijillo del suelo de algunos… el suelo mojado o ardiendo que hay que pisar en otros… muy chulo también.

Pero por muy remilgado que seas y aún con los pies llenos de mierda, merece la pena conocer todos y cada uno de los templos que te vas a encontrar.

* Sabio consejo –> Está permitido entrar con calcetines en los templos…¡lo agradecerás!

9. El transporte público…¡¡ mola !!

 

Los autobuses, los trenes, los tuk tuk… ¡¡ menuda locura !!

Antes del viaje no te ves capaz de usar el transporte público, pero en cuanto llegas allí y te contagias del estilo de vida, te das cuenta de que la conducción temeraria, los autobuses y trenes a reventar, los asientos incómodos (o inexistentes) y la impuntualidad del transporte tienen su gracia y su encanto.

No, no soy masoca, si alguna vez vas por allí me darás la razón 😉

10. No planifiques en exceso

 

¿Recuerdas el “ritmo asiático” del punto 2 y el tema del transporte del punto 9? Bueno, pues es más o menos la base de lo que te quiero explicar ahora.

Tienes que planificar tu ruta si quieres aprovechar al máximo los días de viaje, pero no te agobies si los planes no te salen bien o si tienes que improvisar. De hecho, llevar todo planificado no es buena idea… ¿no hay lugar para la aventura en tu viaje o qué?

Seguramente no podrás hacer todo lo que habías pensado por diversos motivos: transporte, clima, confusión en la ruta que tomas (esto le pasó a un amigo de un vecino de mi primo…), etc; pero lo bueno es que vas a ver/hacer cosas que no habías planeado, y eso mola mucho.

 

11. El regateo es un juego, no te enfades

 

Lo confieso, no es lo mio, a veces me lo tomo como algo personal. Tendré que viajar más para practicar…

Normalmente partes de un precio que sabes que es el doble (o el triple) de lo que vale en realidad ( ¡¡¡lo sabes!!! ), y ahí estás tú, poniendo en práctica tus habilidades interpretativas, haciéndote el ofendido cuando escuchas su primera propuesta y contraatacando con una oferta que no llega ni a la mitad del precio inicial. Él/Ella se ofende mucho, mucho… pero contraataca con otra oferta. Ya está, ha empezado, “Bienvenidos a los juegos del hambre regateo”. Cuando más o menos habéis acordado un precio justo para ambos (que suelen aceptar de mala gana), todo cambia.

Ten en cuenta que en el regateo nunca (o muy rara vez) conseguirás el precio real que aplican a la gente de allí. Somos turistas, nuestra moneda es más fuerte y ellos lo saben. Así que, para evitar llevarte malos ratos a lo tonto, sólo tienes que pensar que en ese regateo tú sólo has perdido unos centimos de €, pero ellos (gracias a lo mal que regateas) han ganado el equivalente a una comida para toda su familia. Ya sólo por eso merece la pena ser un mal regateador.

 

12. No temas su comida

 

Además del picante que te he comentado en el punto 3 (espero no haberte asustado demasiado), hay veces que algunos platos dan cierto reparo pero, en serio, merece la pena, ¡¡ prueba todo !! Lo peor que te puede pasar es que no te guste, pero lo mejor que te puede pasar es que te encante. ¿No merece la pena el riesgo? (Sí, sé lo que estás pensando, lo peor que te puede pasar es una…llamémoslo “mala digestión”, pero para eso se inventaron el “Fortasec” y la sal de frutas…)

 

13. Un saco sábana (o similar) es imprescindible

 

Si eres de los que viajas a todo trapo y duermes en hotelazos, puedes saltarte este punto (y contactar conmigo para invitarme a tu próximo viaje… si pagas tú, claro).

Si por el contrario tienes un presupuesto ajustado y te vas a hostels u hoteles normalitos, te recomiendo que incluyas en tu equipaje un “saco sábana”. Es barato, no ocupa apenas espacio y te  protege de colchones y almohadas de higiene dudosa…

 

14. Puedes luchar de 1000 maneras, pero los mosquitos te van a picar

“Déjate de chorradas, a mí no me van a picar. Tengo pulseras anti-mosquitos en muñecas y tobillos, repelente de mosquitos por todo el cuerpo, mosquitera para dormir, manga larga y pantalón largo… ya está, soy inmune… impenetrable…”

¡¡ JA, JA, JA, JA, JA !! Venga, que te lo pases bien con el “AfterBite”.

 

15. Te vas a sentir muy observado

Eres turista… te van a mirar vayas donde vayas.

Sí, así es, allí eres un “guiri”. Igual no llevas sandalias con calcetines (si las llevas te queremos igual, aunque seas un hortera), pero para ellos vistes raro, actúas raro, comes raro… Resumiendo, allí eres “algo raro”, y probablemente hasta te pida una foto un chino (doy fé).

¡¡Disfrútalo!! Es lo más cerca que vas a estar de la fama.

 

16. Puedes fiarte de la gente

Como en todos los sitios, mucha gente intenta aprovecharse del turista, y es algo con lo que hay que tener cuidado y estar “ojo avizor”. Sin embargo, no todo el mundo quiere engañarte, robarte o matarte. Es más, sólo una minoría quiere hacer eso (hablo de engañar, porque robar y matar creo que ni entra en esa minoría normalmente).

En Asia la gente, por norma general, es servicial y solidaria. Te ayudan si lo necesitas, te dan información si se la pides, comparten lo que tienen… Además, interactuar con la gente es la mejor manera de conocer su país, su cultura, sus costumbres, sus problemas… en definitiva, mézclate con la gente.

17. ¡¡Dónde vas con tanto equipaje, alma de cántaro!!

 

No seas víctima de la típica maleta/mochila llena de “porsiacasos”, te lo digo por experiencia. Sé práctico y minimiza, tu espalda y tú lo agradeceréis.

Tu equipaje dependerá del número de días que vayas y de las actividades que quieras hacer (también depende de tus necesidades personales o de lo especialito que seas), pero no te preocupes que otro día te explicaré con detalle las cosas imprescindibles en tu equipaje.

 

18. Mucha gente habla castellano

 

Pues sí, me he informado y parece ser que es el tercer idioma más hablado del planeta…

Así que, ¡¡ándate con ojo!! Que aunque estés en el “culo del mundo” y ellos tengan pinta de no entender, resulta que hay mucha gente que entiende e incluso habla castellano: asiáticos de ascendencia filipina, asiáticos que han trabajado en España y volvieron a su país, …

Avisado quedas.

 

19. Vas a querer volver

 

Asia, engancha.  Cuanto antes lo sepas, mejor.

Con lo bueno y con lo no tan bueno, todo tiene su encanto y vas a querer volver. Así que, cuando planifiques tu primer viaje a Asia, puede ser un buen momento para que vayas pensando en el siguiente destino…

Ahora sí, ahora ya estás preparado para tu primer viaje a Asia.

¡¡ Que lo disfrutes !!

19 (+1). Consejos previos al viaje

 

Siempre viene bien echar un ojo a las páginas del Ministerio del Exterior y de Sanidad para estar informado de requisitos y novedades acerca del país de destino. Sobre todo, es recomendable revisar lo siguiente:

  • Vacunas: Recuerda que tienes que informarte acerca de las Vacunas Requeridas en el país al que estás planeando ir con antelación (mínimo 4-6 semanas). Pásate también por tu centro de Sanidad Exterior más cercano para que te informen más a fondo.
  • Registro de viajeros. Nosotros siempre que salimos de Europa nos inscribimos en el Registro de Viajeros del Ministerio del Exterior para que quede constancia de dónde vamos a estar… ya sabes, por lo que pueda pasar (vale, somos un poco agoreros, ¡pero más vale prevenir que curar!).

 

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